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וְלֹא נִמְצָא נָשִׁים יָפֹות כִּבְנֹות אִיֹּוב בְּכָל־הָאָרֶץ וַיִּתֵּן לָהֶם אֲבִיהֶם נַחֲלָה בְּתֹוךְ אֲחֵיהֶם׃ ס

Y no se hallaron mujeres tan hermosas como las hijas de Job en toda la tierra…

Preocupación de Job

De pronto, me siento perseguido por la buena suerte. Todo me sale bien. Disfruto de salud, de amor y de dinero. ¿Qué hice? ¿qué debo hacer para merecerlo?
¿Es una más de tus pruebas, Dios mío?

Job’s worry

luck. Everything is turning out right. I’m enjoying good health, and love, and money. What did I do? What can I do to deserve it?
My God, is this one more of your tests?

…Jaime Sabines

No he dejado de pensar en ti,
Ni siquiera lo he intentado,
No he querido hacerlo,
No aun.

¿Sabes?
Es como si de repente viviera,
Como haber pasado la muerte
y luego revivir.

Siento tantas ganas
De tomarte entre los brazos,
Llegar contigo lejos,
Lograrte hacer feliz,
Poder soñar contigo
Y encontrar entre mis sueños
Más que un recuerdo tuyo.
Encontrarte junto a mí.

Pero esto es complicado,
Ni siquiera sé qué piensas;
Tú me haces tocar el cielo
Y yo no sé nada de ti,
Si veo dentro de tus ojos
Se me estremece todo dentro,
Llego hasta donde no puedo
Y no sé estés también allí.

“…Quisiera oír tu voz
Tararear la canción,
Que también sigue mí
Corazón.
Ver tus ojos en mí
y saberte sentir
Cuanto estalla por ti
Mi razón.”

No sabes cuánto deseo
Poder tomarte entre los brazos,
Llegar contigo lejos,
Lograrte hacer feliz,
Poder soñar contigo
Y encontrar entre mis sueños
Más que un recuerdo tuyo.
Encontrarte junto a mí.

Pero es tan complicado,
Ni siquiera sé qué piensas,
Tú me haces llegar el cielo
Y yo no sé nada de ti.
Hoy quisiera por lo menos,
Gritarte todo entre el silencio,
Y mirarte sonreír todos los días
Antes de verte partir.

…enriquearellano.

El ojo de Zaratustra había visto que un joven lo evitaba. Y cuando una tarde caminaba solo por los montes que rodean la ciudad llamada «La Vaca Multicolor»: he aquí que encontró en su camino a aquel joven, sentado junto a un árbol en el que se apoyaba y mirando al valle con mirada cansada. Zaratustra agarró el árbol junto al cual estaba sentado el joven y dijo:
Si yo quisiera sacudir este árbol con mis manos, no podría. Pero el viento, que nosotros no vemos, lo maltrata y lo dobla hacia donde quiere. Manos invisibles son las que peor nos doblan y maltratan.

Entonces el joven se levantó consternado y dijo: «Oigo a Zaratustra, y en él estaba precisamente pensando.» Zaratustra replicó:
«¿Y por eso te has asustado? – Al hombre le ocurre lo mismo que al árbol.
Cuanto más quiere elevarse hacia la altura y hacia la luz, tanto más fuertemente tienden sus raíces hacia la tierra, hacia abajo, hacia lo oscuro, lo profundo, – hacia el mal.»
«¡Sí, hacia el mal!, exclamó el joven. ¿Cómo es posible que tú hayas descubierto mi alma?»
Zaratustra sonrió y dijo: «A ciertas almas no se las descubrirá nunca a no ser que antes se las invente».
«¡Sí, hacia el mal, volvió a exclamar el joven.

Tú has dicho la verdad, Zaratustra. Desde que quiero elevarme hacia la altura ya no tengo confianza en mí mismo, y ya nadie tiene confianza en mí, – ¿cómo ocurrió esto?
Me transformo demasiado rápidamente: mi hoy refuta a mi ayer. A menudo salto los escalones cuando subo, – esto no me lo perdona ningún escalón.
Cuando estoy arriba, siempre me encuentro solo. Nadie habla conmigo, el frío de la soledad me hace estremecer. ¿Qué es lo que quiero yo en la altura?
Mi desprecio y mi anhelo crecen juntos; cuanto más alto subo, tanto más desprecio al que sube. ¿Qué es lo que quiere éste en la altura?
¡Cómo me avergüenzo de mi subir y tropezar! ¡Cómo me burlo de mi violento jadear! ¡Cómo odio al que vuela! ¡Qué cansado estoy en la altura!»
Aquí el joven calló. Y Zaratustra miró detenidamente el árbol junto al que se hallaban y dijo:
«Este árbol se encuentra solitario aquí en la montaña; ha crecido muy por encima del hombre y del animal.
Y si quisiera hablar, no tendría a nadie que lo comprendiese: tan alto ha crecido.

Ahora él aguarda y aguarda, – ¿a qué aguarda, pues? Habita demasiado cerca del asiento de las nubes: ¿acaso aguarda el primer rayo?».
Cuando Zaratustra hubo dicho esto el joven exclamó con ademanes violentos: «Sí, Zaratustra, tú dices verdad. Cuando yo quería ascender a la altura, anhelaba mi caída, ¡y tú eres el rayo que yo aguardaba! Mira, ¿qué soy yo desde que tú nos has aparecido? ¡La envidia de ti es lo que me ha destruido!» – Así dijo el joven, y lloró amargamente.
Mas Zaratustra lo rodeó con su brazo y se lo llevó consigo. Y cuando habían caminado un rato juntos, Zaratustra comenzó a hablar así:
Mi corazón está desgarrado. Aún mejor que tus palabras es tu ojo el que me dice todo el peligro que corres.
Todavía no eres libre, todavía buscas la libertad. Tu búsqueda te ha vuelto insomne y te ha desvelado demasiado. Quieres subir a la altura libre, tu alma tiene sed de estrellas. Pero también tus malos instintos tienen sed de libertad.

Tus perros salvajes quieren libertad; ladran de placer en su cueva cuando tu espíritu se propone abrir todas las prisiones.
Para mí eres todavía un prisionero que se imagina la libertad: ay, el alma de tales prisioneros se torna inteligente, pero también astuta y mala.
El liberado del espíritu tiene que purificarse todavía. Muchos restos de cárcel y de moho quedan aún en él: su ojo tiene que volverse todavía puro.
Sí, yo conozco tu peligro. Mas por mi amor y mi esperanza te conjuro: ¡no arrojes de ti tu amor y tu esperanza!
Todavía te sientes noble, y noble te sienten todavía también los otros, que te detestan y te lanzan miradas malvadas. Sabe que un noble les es a todos un obstáculo en su camino.

También a los buenos un noble les es un obstáculo en su camino: y aunque lo llamen bueno, con ello lo que quieren es apartarlo a un lado.
El noble quiere crear cosas nuevas y una nueva virtud. El bueno quiere las cosas viejas, y que se conserven.
Pero el peligro del noble no es volverse bueno, sino insolente, burlón, destructor.

Ay, yo he conocido nobles que perdieron su más alta esperanza. Y desde entonces calumniaron todas las esperanzas elevadas.
Desde entonces han vivido insolentemente en medio de breves placeres, y apenas se trazaron metas de más de un día.
“El espíritu es también voluptuosidad” – así dijeron. Y entonces se le quebraron las alas a su espíritu: éste se arrastra ahora de un sitio para otro y mancha todo lo que roe.

En otro tiempo pensaron convertirse en héroes: ahora son libertinos. Pesadumbre y horror es para ellos el héroe.
Mas por mi amor y mi esperanza te conjuro: ¡no arrojes al héroe que hay en tu alma! ¡Conserva santa tu más alta esperanza!.

Así habló Zaratustra.

…Dad, Friedrich Nietzsche.

¿dónde yace el afán de incrustarle a nuestro ser putrefacciones?
¿por qué el deseo de atar la existencia al plano donde todo acaba?

Seamos inextensos,
movámonos en la bondad y el amor,
luzcamos al mundo nuestra virtudes,
busquemos el crecimiento colectivo.

llevemos a pasear la vida donde sea que esta pueda llegar.

…enriquearellano.

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“…aquella noche…

…no faltó, del fruto de los dioses,
para ver bailar las estrellas,
junto a la dorada, enorme luna.

…sobró, el aroma embelesante,
que entre mentiras convencía,
de moverse a los luceros.”

…enriquearellano.

escribiendo, con tinta ausente, sobre pliegos de nada,
puede enterarse el ser, de cosas que luego uno ni se percata;
no siendo en el rastro de los símbolos, lo que se lee,
mas bien la ausencia de ellos, expresando lo que se cree.

…enriquearellano.

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